REFERENCIAS INTEGRADAS
NORMAS
En
lugar del sistema de notas (completas y abreviadas) y bibliografía, también se
acostumbra el de referencias bibliográficas abreviadas, en este caso integradas
al texto, que se complementan con su lista de referencias completas.
Los
dos sistemas más difundidos de referencias integradas son el de autor y fecha1
y el de autor y página.2 Ambos se conocen como referencias parentéticas
porque ofrecen información bibliográfica entre paréntesis que, de otra
manera, se ofrecería en las notas bibliográficas tradicionales.
En
ambos sistemas se utiliza el nombre del autor, generalmente abreviado por el
apellido de las personas físicas o por la sigla o alguna otra forma de
abreviación de los nombres de los autores colectivos. En el de autor y fecha se
utiliza generalmente el año de publicación. En el de autor y página se
utiliza, si se necesita, el número de volumen y se anota generalmente el número
de hojas o páginas pertinentes, a menos que se cite la obra en su totalidad.
En
los dos sistemas se acostumbra utilizar el nombre completo cuando el uso del
apellido aislado se presta a confusiones. Es el caso de Ralph Ellsworth y
Ellsworth Mason en el ejemplo de autor y año. También se acostumbra citar dos
o tres autores individuales si los tiene la obra, pero se usa “y otros” (o
su equivalente: et al.) cuando son cuatro o más. Si se trata de autores
colectivos, es preferible citar solamente uno de ellos, de acuerdo con los
criterios de la notas y la bibliografía tradicionales.
Cuando
se citan dos o más obras de un mismo autor publicadas en el mismo año, éstas
se identifican, en el sistema de autor y fecha, por una letra minúscula (a, b,
etc.) que sigue al año de publicación y sirve para alfabetizarlas por título
después del año en la lista de referencias arreglada por nombre y año.
En
el sistema de autor y página, si se citan dos o más obras del mismo autor,
aunque sean de años diferentes, se añade el título de cada obra, pero puede
hacerse en la forma abreviada de las notas tradicionales.
En
ambos sistemas puede usarse el título de la obra a falta de autor individual o
colectivo.
En
ninguno de los sistemas es necesario incluir entre paréntesis la información
que se haya ofrecido previamente como parte del mismo párrafo e incluso del
mismo texto en un mismo ensayo semestral o capítulo de una tesis.
Pueden
combinarse los dos sistemas mencionados en uno solo de autor, año y página,
como cuando cito la autobiografía de Ralph Ellsworth en el tercer párrafo de
mi ejemplo de autor y fecha; pero las referencias parentéticas empiezan a
perder, y van perdiendo, su encanto, en la medida en que se hacen más extensas.
Aunque
menos usado en ciencias sociales y humanidades, el sistema de número y página
es el otro sistema más conocido de referencia parentética integrada al texto.
En este caso, la referencia abreviada a la obra se sustituye por un número con
el que se le identifica en la lista de referencias completas. La numeración
puede obedecer al orden de aparición de las fuentes en relación con el texto,
pero esto hace más difícil la reorganización del mismo. Es preferible
entonces que la lista de referencias conserve el orden alfabético tradicional.
En la referencia entre paréntesis, el número de la obra va seguido del número
de volumen, si se cita una obra con dos o más, y generalmente del número de
hojas o páginas. Este último puede eliminarse si se cita la obra en su
totalidad y, al mismo tiempo, no es importante señalar su extensión. Después
del número de la referencia se usa un signo ortográfico para separarlo del número
de volumen, hojas o páginas. Yo prefiero el de dos puntos para este efecto. El
número de volumen va seguido de una coma si se cita después el número de
hojas o de páginas.
La
lista de referencias adopta la forma tradicional de la bibliografía en los
sistemas de autor y página y de número y página. También en el caso de autor
y año, si no se ordena cronológicamente después del nombre del autor.
Las
referencias en la lista se numeran solamente cuando se usa el sistema de número
y página. En los otros casos la numeración connotaría ingenuidad, presunción
o cuentachilismo.
AUTOR Y FECHA
En
los párrafos anteriores se explica el sistema de autor y fecha. El siguiente
ejemplo debe compararse también con la lista de referencias por autor y fecha
que aparece en el capítulo siguiente.3
Dahlgren (1987) es el editor de un número monográfico de Library trends dedicado al tema de arquitectura bibliotecaria. Es
también autor de un folleto sobre planeación de edificios para bibliotecas públicas
(1985). En la introducción del número monográfico señala la importancia de
la literatura dedicada al tema durante los sesenta. La ejemplifica con el libro
de Myller (1966) y la primera edición del de Metcalf (1986) que fue publicada
en 1965.
El
concepto de la biblioteca modular fue planteado originalmente por el arquitecto
Angus Snead Macdonald y desarrollado por bibliotecarios como Keyes D. Metcalf,
Ralph Ellsworth, Julian Boyd, John Burchard, Charles David y Flint Purdy (Hamlin,
1981).
Moon
(1989) reconoce a Ralph Ellsworth y Keyes D. Metcalf como los principales
promotores de la biblioteca modular en Estados Unidos y como los precursores de
este movimiento en el Reino Unido. Somos afortunados de contar con una nueva
edición del libro de Metcalf; pero es una lástima que no podamos decir lo
mismo de dos libros de Ellsworth, publicados en 1973 (a, b), que sin embargo
siguen siendo útiles. Ellsworh y Metcalf han sido asesores de edificios para
bibliotecas también en México y otras partes del mundo. El primero da en su
autobiografía (1980, pp.110-113) un testimonio de su experiencia
mexicana. El título de este libro alude al de Faulkner Brown (1971) y al de
Ellsworth Mason (1980). El de Faulkner Brown es una relatoría del curso que
ofrecieron Metcalf y Ralph Ellsworth en 1966 en Inglaterra.
El conjunto anterior se
complementa con los libros de Langmead y Beckman (1970), James Orr (1975), y
Godfrey Thompson (1989) cuya primera edición apareció en 1973. Thompson también
ha sido asesor en México.
La literatura de los sesenta y los setenta se complementa con el libro de
Mason; las nuevas ediciones de Metcalf y Thompson; y los libros de Edwards
(1990); Fraley y Anderson (1990); Holt (1989); Lushington y Kusack (1991); y
Swartsburg, Holley y Garretson (1991).
De
acá de este lado hemos producido poco: el libro que publiqué originalmente en
1977 (Garza Mercado, 1984), la memoria del seminario de Morelia (Asociación,
1979), y la tesis de Islas Sánchez (1990).
La lista en español puede
ampliarse si incluimos la tesis de España y Lemus (1989), que se refiere en
parte a las instalaciones de las bibliotecas y, sobre todo, si para abordar el
tema de conservación de materiales –obviamente vinculado con la planeación
de edificios para archivos y bibliotecas- registramos el libro de Paullada Mena
(1982), la traducción de Beck (1992), y las memorias de tres seminarios
nacionales (Archivo, 1982; Universidad, 1983; Comité, 1984) sobre la materia.
Sólo
que en tal caso tendríamos que regresamos al conjunto en inglés de actualización
para incluir los libros de Swartsburg (1983), Morris (1986), el congreso de
Viena (Preservation, 1986), Wright y Davie (1989), Feather (1991), y
Harvey (1993).
AUTOR Y PÁGINA
Explico
el sistema de autor y página en los párrafos dedicados anteriormente a las
normas de las referencias integradas. El siguiente ejemplo debe compararse también
con la lista de referencias por autor y página que aparece en el capítulo
siguiente y que coincide con la forma de la bibliografía tradicional.4
Dice
Allen que “la literatura sobre arquitectura bibliotecaria es vasta, dispersa y
repetitiva” (p.475). Su bibliografía incluye solamente la que en 1987 le
pareció más reciente y más útil entre los libros y artículos más
generales, a diferencia de Stephenson que se propuso seleccionar y anotar, con
una perspectiva más amplia, los materiales publicados desde 1970 hasta mediados
de 1988. Pero aun así, la de Allen es una bibliografía amplia. Conviene
compararla con las que incluyen los libros de Fraley y Anderson
(pp.183-190), Hagloch (pp.71-72), Holt (pp.235-238), Islas Sánchez
(hh. 110-116), Lushington y Kusack (pp.205-206), Metcalf (pp. 597-609) y Thompson (pp. 217-220).
Lo
vasto y repetitivo de la literatura pertinente se explica en parte por la
vigencia de conceptos clave desarrollados en libros publicados desde los años
sesenta y setenta. El fenómeno se ilustra con el libro de Myller y la primera
edición de Metcalf (Dahlgren, p. 261), lo mismo que con los libros de Ellsworth
y las primeras dos ediciones de Thompson (Garza Mercado, pp. 116-117, 123,
125 y 128).
Pero ello
no quita la necesidad de confirmar, acotar, corregir y complementar el texto de
dichas obras con otros más recientes como los que registra periódicamente Library
literature. Este índice permite identificar, por ejemplo, los artículos
que se concentran en secciones o números especiales de Library
administration and management.
NÚMERO Y PÁGINA
Explico
el sistema de número y página en los párrafos que he dedicado a las normas de
las referencias integradas. El siguiente ejemplo debe compararse también con la
lista de referencias por número y página que aparece en el capítulo
siguiente. La lista es una bibliografía tradicional a la que se añade
el número de las referencias.5
Dice
Allen que “la literatura sobre arquitectura bibliotecaria es vasta, dispersa y
repetitiva” (1: 475). Su bibliografía incluye solamente la que en 1987 le
pareció más reciente y mas útil entre los libros y artículos más generales,
a diferencia de Stephenson (16) que se propuso seleccionar y anotar, con una
perspectiva más amplia, los materiales publicados desde 1970 hasta mediados de
1988. Pero aun así, la de Allen es una bibliografía amplia. Conviene
compararla con las que incluyen los libros de Fraley y Anderson (5:
183-190), Hagloch (7: 71-72), Holt (8: 235-238), Islas Sánchez
(9: 110-116), Lushington y Kusack (13: 205-206), Metcalf (14:
597-609) y Thompson (17: 217-220).
Lo
vasto y repetitivo de la literatura pertinente se explica en parte por la
vigencia de conceptos clave desarrollados en libros publicados desde los años
sesenta y setenta. El fenómeno se ilustra con el libro de Myller (15) y la
primera edición de Metcalf (2: 261), lo mismo que con los libros de Ellsworth
(3, 4) y las primeras dos ediciones de Thompson (6: 116-117, 123, 125 y
128).
Pero
ello no quita la necesidad de confirmar, acotar, corregir y complementar el
texto de dichas obras con otros más recientes como los que registra periódicamente
Library literature (12). Este índice permite identificar, por
ejemplo, los artículos que se concentran en secciones o números especiales de Library
administration and management (10,
11).
NOTAS
BIBLIOGRÁFICAS
1.
Dice Robert A. Day (How to write and
publish a scientific paper, Phoenix, AZ: Orix, c1988, p.50) que el estilo de
nombre y año era mencionado frecuentemente como “el sistema de Harvard”,
supongo que por oposición al estilo tradicional de la Universidad de Chicago y
de la Modern Language Association of America. Es un estilo que me parece más
adecuado para artículos de ciencias puras y tecnología –basados
principalmente en artículos del mismo carácter-
y otros trabajos breves en que también se pasa fácilmente de la
referencia abreviada a la lista de referencias completas, y en que tampoco la
fecha de publicación, de las obras citadas, se presta a mayores confusiones por
concepto de traducciones, reimpresiones o distintas ediciones de las mismas.
Sin embargo, en 1982 lo recomendó fuertemente The Chicago manual of
style for authors, editors, and copywriters (13 ed. rev. y aumentada:
Chicago, [Ill.]: The University of Chicago, c1982) para todos sus libros de
ciencias naturales y la mayoría de las sociales, y para quienes quisieran
usarlo en las otras disciplinas. Véase
regla 15.5 en p. 401 de esta edición. (655.25/Ch5327m).
2.
El sistema de autor y página es el preferido
en The MLA style manual de
Walter S. Achtert y Joseph Gibaldi (Nueva York: The Modern Language Association
of America, 1992, c1985), regla 5.2, pp. [163]-164. (029.6/A179m).
3.
Utilizó el sistema de autor y fecha en “Las
ciencias de la información en la escuela de bibliotecología” en Enseñanza
bibliotecológica: dos ensayos y un
proyecto (Biblioteca de la Educación Superior; México, D.F.: Asociación
Nacional de Universidades e Institutos de Enseñanza Superior, c1974); pp.
[29]-59. (020.71/G2455e).
4.
Utilizó el sistema de autor y página en el
“Programa de necesidades para la construcción de la Biblioteca de El Colegio
de México: 1974-1985” en Función y forma de la biblioteca universitaria:
elementos de planeación administrativa para el diseño arquitectónico (2
ed.; Jornadas, 83; México, D.F.: Biblioteca Daniel Cosío Villegas, El Colegio
de México, c1984) pp.131-175. (308/J88/no. 83/1984).
5.
Utilizó el sistema de número y página en
“La enseñanza de la bibliotecología en la Universidad de Buenos Aires y el
Museo Social Argentino: 1922-1972”
en pp. 1-27 de Enseñanza bibliotecológica –antes citada y en “El
derecho de los antiguos mayas” en Universidad (Monterrey, N.L.:
Universidad de Nuevo León, no. 18-19, junio, 1961), pp. 71-[122].
(972.011/G2455d).